Tras los pasos del Cristo de la Sangre

Tras los pasos del Cristo de la Sangre

12 / 04 / 2017 | Semana Santa 2017

Cuando alguien sale al encuentro de esta procesión intencionadamente o simplemente se topa con ella, se para y contempla lo que ocurre ante sus ojos. Aún con la emoción en el cuerpo, la mente empieza a tomar conciencia de la sobrecogedora talla de Luis Álvarez Duarte. La noche de Lunes Santo no transcurría, era.

La Hermandad de Santa María Magdalena rememora las últimas horas de Jesús con un vía crucis penitencial que recorre las estaciones de la cruz a lo largo de la carrera oficial bajo la luz de níspero del alumbrado público. Tambores sordos golpean el aire para anunciar la llegada del Santísimo Cristo de la Sangre.

Cuatro ciriales en plata repujada forman parte del cortejo litúrgico y desfilan situados inmediatamente delante del trono y acompañan la cruz guía que se detiene para las catorce estaciones del vía crucis. El tercio de nazarenos porta velas y precede al paso que, acompañado de la multitud, hace parada para el rezo. El párroco de la iglesia de Santa Clara, Joaquín Miguel Mellinas, era el encargado del ceremonial religioso.

Como no podía ser de otra manera, la cofradía no deja pasar la ocasión de ornamentar con orquídeas la base de la cruz del Santísimo Cristo de la Sangre en recuerdo a Ana María Ruiz (Cieza, 1961-2014), historiadora y gran divulgadora de la Semana Santa ciezana. Y es que ella tenía costumbre de poner una orquídea en la parte posterior del madero cada Lunes Santo, como muestra de la profunda fe y cariño que le profesaba.

El incienso es parte indisoluble de este desfile procesional que recuerda el doloroso camino recorrido por Jesús hasta su llegada al monte del Calvario. Los dos incensarios y la naveta son de metal con baño de plata. Ese característico olor que desprende esta resina de árbol invita al recogimiento.

En esta ocasión, y con motivo del 125 aniversario de la Cofradía de la Santa Verónica, la imagen titular de esta hermandad ciezana estaba expuesta en la carrera oficial, concretamente en la Esquina del Cantón, a la salida de la calle Larga.

También desfilaba una representación de la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre de Lorca, también conocida como Paso Encarnado, que mantiene lazos con la Hermandad de la Santa Magdalena de Cieza, por lo que tanto en las procesiones de Semana Santa como en otros actos de culto se produce un intercambio entre ambas instituciones. Cabe recordar que este hermanamiento tuvo lugar en 2013.

Un manto de silencio, denso, respetuoso y de intenso fervor, se extendía al paso del imponente trono portado por noventa anderos que soportan el sagrado peso de su devoción. Dura el momento de contemplar el Crucificado tres o quizá cuatro minutos. Al espectador le sacaba de ese instante el compás lento y cadencioso de la música que cerraba el cortejo, interpretada por la Asociación Musical Ciezana.

 

Fuente: cieza.net

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